Especial: Lo que viene en Libia ¿Ganó realmente la OTAN la guerra?
En estas edición del Programa Visión Mundial, Geopolítica Internacional, del Dr. Jorge Aparicio, por FRENADESO Noticias, se aborda la situación de Libia tras la guerra y asesinato de Khadafi.
Dr. Jorge Aparicio (Visión Mundial) | Para Kaos en la Red | 25-11-2011
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En estas edición del Programa Visión Mundial, Geopolítica Internacional, del Dr. Jorge Aparicio, por FRENADESO Noticias, se aborda la situación de Libia tras la guerra y asesinato de Khadafi.
También presentamos un escrito con las reflexiones del Dr. Aparicio sobre el tema.
¿Ganó la OTAN la guerra en Libia?
¿Por qué cayó Khadafi?
Las riquezas de Africa
El proyecto de una moneda africana.
La resistencia  de Khadafi duró más de lo se esperaba.
La OTAN pensó en retirarse.
Obama decidió pagar la factura de la guerra.
Los errores de Khadafi.
LO QUE VIENE EN LIBIA – ¿GANO REALMENTE LA OTAN LA GUERRA EN  LIBIA?REFLEXIONES
1. Vale recordar las claves del ataque militar a Libia auspiciado por Estados Unidos por intermedio de la OTAN y las satrapías monárquicas del Golfo Pérsico, encabezadas por Arabia Saudita:
a). La inmensa riqueza energética libia, primera reserva petrolera del continente africano (44,000 millones de barriles estimados / o sea 2.0 millones diarios) y el gasoducto “Clearstream” Libia-Italia.     b). El enorme reservorio de agua pura de Libia, capaz de proveer el vital liquido durante más de 1,000 años (almacenado a tan solo 500 mts bajo el desierto del Sahara y desde hace poco en explotación bajo el nombre de “el gran rio artificial”.   c). las fabulosas reservas de oro libio, cuyo tamaño se cifra en 144 toneladas y alcanzan la friolera de (US$50.000 millones), objeto de la codicia de Occidente.   d). el Fondo Soberano libio, cuyos activos en el exterior superan los 150,000 millones de dólares y actualmente en vías de apropiación indebida.   e). El proyecto de Khadafi de una moneda única para toda África, avalada por la reserva de oro libio y, destinada a reducir el uso del dólar estadounidense. e). La   reactivación de antiguas bases militares en Libia   (“Tobruk” y “Weelus” Air Force), sitios de alto valor geoestratégico para el control absoluto del Mediterráneo Oriental. Esas instalaciones servirán como sede del US AFRICOM y serán el punto de partida para la recolonización armada de toda el África, con arreglo al plan de rediseño norteamericano y redistribución de un nuevo mapa colonial africano.   Claro está, Washington entiende que todo ello debe hacerse bajo absoluto liderazgo y control estadounidense.
2. La guerra de agresión norteamericana contra Libia se lleva a cabo bajo dos grandes contradicciones que han confundido parte de la opinión mundial. Por un lado, la criminal y condenable acción euro-estadounidense contra Libia bajo bendición de la ONU, so pretexto de proteger la población civil de la furia de un dictador homicida. Es la tesis del “imperialismo humanitario”, la cual justifica las guerras de agresión o de conquista genocida mediante el empleo de armas de destrucción masiva, con el solo propósito de perpetuar el fracasado modelo neoliberal y privatizar hasta el último gramo sus riquezas y recursos naturales. Saquear inmisericordemente el país controlado hasta dejarlo hambreado. Por otro lado, existe una línea de opinión que tiende a silenciar, banalizar o cerrar los ojos ante la brutal violación de los derechos humanos por parte de líderes autocráticos, con la deleznable excusa de que son progresistas. Es la tesis de “la razón ideológica o razón de Estado” y pareciera sugerir que aquella prima sobre el respeto de tales derechos y sobre toda consideración del derecho humanitario Internacional.
3. Es universalmente conocido que los EE.UU. han sido los mayores violadores en el mundo de los derechos humanos universales, los autores materiales e inductores de los más horrendos crímenes sociales de que se tenga memoria desde 1945 y desde mucho antes. Han cometido en toda impunidad crímenes inenarrables contra la humanidad en Corea, Vietnam, Irak, Afganistán y Pakistan. Planean replicar las mismas abominaciones en Irán, Yemen, Somalia y otros países del mundo donde encuentren resistencia a su política de control y dominación. Por ello, asesores, políticos de la Casa Blanca, jefes del Pentágono y la OTAN, incluyendo los comandantes operacionales de frentes de guerra estadounidenses en los países invadidos, deberán ser llamados (en un día no lejano) a   rendición de cuentas ante un Tribunal Penal Internacional (TPI), no-obediente al club del poder imperial.   Puede sonar a utopía, pero ciertamente el mundo está experimentando rápidos cambios cualitativos en los balances de fuerza y poder globales. Inevitablemente la rueda de la historia se inclinara por la realización de justicia. Durante los años 70 del siglo pasado, las Naciones Unidas reconocieron y legitimaron el derecho de los pueblos oprimidos a optar por los movimientos de liberación nacionales, cuando no quedase otro recurso alternativo. Al tenor de tal reconocimiento, la guerra es justa cuando todas las salidas políticas, pacificas y diplomáticas se cierran por voluntad de los poderes imperiales o por un sistema insoportablemente asfixiante y opresor. La guerra de Libia ha sido cruel y violatoria de los derechos humanos de lado y lado, pero principalmente por parte de la OTAN y los rebeldes del CNT.   Es de temerse que la misma engendre una nueva espiral de violencia mucho más sangrienta   que lo que hemos visto, esta vez en el marco de una nueva guerra de liberación nacional.
Surge entonces la inevitable pregunta del momento: ¿Se ha dicho todo militarmente en Libia? ¿Gano verdaderamente la OTAN la guerra en Libia?   Creemos que la respuesta es NO, veamos ¿porque?
1. Ciertamente Khadafi fue un déspota sanguinario cuyas abominables hechos y contradicciones rayaron en la traición de su propio ideario político. Pese a ello, parece que aún queda en su fuero interno alguna vena de patriota, pues posee una virtud raras veces vista en estos días: es un guerrero indomable e implacable que no conoce ni de rendición ni de diplomacia en la guerra. ¿Su más grande e merito? Haber   desafiado contra viento y marea- armas en mano- a sus grandes ex amigos de Washington y la OTAN.   El hombre lleva la herencia genética y cultural de la temible tribu “Gadafa”, astutos y feroces combatientes contra los invasores extranjeros. Los Servicios de Inteligencia USA-OTAN subestimaron la personalidad díscola y egocéntrica de Khadafi, por lo que probablemente tendrán que pagar un alto precio debido a ese error de apreciación.
2. La guerra de Libia es un drama en tres capítulos y hay que verla en el contexto de la revolución que emerge en el mundo árabe. El análisis del “dossier” libio nos revela que la OTAN no ha ganado la guerra, solo ha ganado la primera batalla. La batalla final arrojara resultados muy distintos que dañaran la cohesión político-militar de la Alianza Atlántica. Las consecuencias serán funestas para la política, la economía, las finanzas y la paz social en EE.UU., La Unión Europea y sus aliados en los periféricos (las monarquías petroleras de la península arábiga).
3. Las guerras de conquista no pueden ganarse únicamente con el empleo de la aviación militar, por muy poderosa que esta sea.   Las potencias centrales se verán obligadas a ocupar todo el país con fuerzas terrestres para neutralizar una insurgencia antes de que esta pueda reorganizarse y pasar a la ofensiva en varios frentes. La aeronáutica de la OTAN mostro notoria debilidad en Libia al tardar 6 meses en facilitar la toma de Trípoli por parte de los rebeldes del CNT, luego de haber arrojado 100,000 bombas de alto poder destructivo sobre objetivos libios. Existe una percepción arraigada en la comunidad de analistas internacionales y es que ese gigantesco poder aéreo de la OTAN es un coloso con pies de barro, es decir, una mera apariencia más que una realidad fáctica. Las Fuerzas Armadas de Khadafi estaban equipadas con armamento en completo estado de insolencia y aun en esas precarias condiciones resistieron medio año (6 meses).   Tanta fue la sorpresa y el desanimo por la resistencia del ejercito libio que en algún momento la OTAN considero oportuno retirarse sin pena ni gloria, pues se estaba quedando sin municiones aéreas. Los EE.UU. acabaron pagando la costosísima factura de los bombardeos y la OTAN estimo indispensable intervenir secretamente con fuerzas especiales de combate SAS, NAVY SEAL, comandos franceses y centenares de expertos mercenarios extranjeros (pagados por Arabia Saudita) para armar y entrenar los rebeldes del CNT, a fin de modificar la correlación de fuerzas en el teatro de operaciones y echar a Khadafi de Trípoli.
4. El más grande filosofo y estratega militar chino de todos los tiempos, SUN-TZE,   nos ofrece una enseñanza invaluable en su inmortal obra “El ARTE DE LA GUERRA”: “Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por un largo periodo de tiempo producirá calamidades”…”Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo” “Las largas campañas militares constituyen una plaga para el país”. Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, Adolfo Hitler y muchos otros violaron este precepto militar y sus ejércitos sucumbieron trágicamente en territorio del enemigo. Los EE.UU. mismos ignoraron este precioso y elemental principio de la guerra y sufrieron una gran derrota en las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán.   En una guerra de guerrillas que tenga como escenario vivencial el desierto libio, con un firme apoyo popular-tribal y una correcta dirección político-militar, puede condenar el ejército de EE.UU. y la OTAN   a dejar sus huesos bajo las ardientes dunas de arena
5. Washington y la OTAN cantaron victoria demasiado pronto en Libia, tal como lo hizo Bush en Irak.   Khadafi no tiene un país del entorno a donde huir. Cuando el hombre habla de proseguir la lucha anti-imperialista hasta las últimas consecuencias, está sugiriendo que se lanzara a una guerra de guerrillas en el desierto con los restos de su menguado ejército, siempre y cuando goce del apoyo incondicional de las tribus mayoritarias Gadafa y Warfalla. Pero no olvidemos que el ex dictador libio, ex-aliado y servidor del imperio hasta hace 8 meses atrás, es ya un hombre con un capital político desgastado por el turbio pasado político de su régimen y la brutalidad sanguinaria desde los últimos 22 años a esta parte . No necesariamente la lucha armada antiimperialista tiene que ser dirigida por Khadafi ya que no se descarta que sea desplazado por un liderazgo nacionalista, patriótico, anticolonial y anti-khadafista. Tampoco se puede ignorar que el islamismo radical ha cobrado mucha fuerza en Libia y que muy probablemente romperá con el nuevo gobierno y pasaría a la insurgencia armada, con abundante apoyo económico y pertrechos de poderosas organizaciones salafistas en el mundo musulmán. Cualquiera sea la conformación de la resistencia, los guerrilleros del desierto obligaran al ocupante extranjero a pelear en condiciones climáticas y ambientales en extremo difíciles sino insufribles, por lo cual el invasor perdería el principio de la ventaja estratégica en el terreno, factor de primera importancia para ganar la guerra.
6. Una vez en zafarrancho de combate en pleno desierto, la resistencia libia   tendrá la oportunidad de aplicar el consejo dado por el maestro de la guerra SUN BIN al general del Reino chino de Qi : “Los ejércitos agresores son soberbios y arrogantes, no valoran tu ejercito al que consideran cobarde”. “Un buen guerrero se aprovechara y los conducirá (mediante el engaño) a tener falsas perspectivas de victoria”. Esta sabia receta fue aplicada brillantemente por el célebre general vietnamita NGUYEN VO GIAP, comandante en jefe del ejercito de Vietnam del Norte y de la guerrilla Vietcong, contra el descomunal poderío del ejercito de los EE.UU y sus aliados, fuerte de   500,000 efectivos de combate. En 1975, el ejército campesino de Vietnam al mando de Giap aplasta aparatosamente las fuerzas norteamericanas y con ello pone fin al mito de la invencibilidad del ejército estadounidense. El ejemplo ha quedado grabado para la posteridad.
7. Los oficiales militares estadounidenses de por la formación elitista de la “Escuela de West Point”, suelen ser supremamente soberbios y arrogantes por definición; siempre han subestimado el enemigo en los cuatro continentes allí donde han librado guerras desde 1846 hasta nuestros días.   Los europeos viven del recuerdo nostálgico de viejas glorias que jamás volverán. Hoy, el componente europeo de la OTAN ha demostrado sobradamente carecer de capacidad operacional, eficiencia y moral de combate en el teatro de operaciones terrestres en Afganistán. ¿Podrá USA-OTAN hacer la excepción en el inhóspito desierto libio, aun más que el de Afganistán?
8. El ejército de tierra estadounidense, y sus tropas de elite no fueron diseñados ni preparados para librar una guerra de lucha irregular y de larga duración en el calcinante desierto del Sahara libio. El gran error de EE.UU. es confiar ciegamente en el desarrollo, desempeño e infalibilidad de su tecnología militar de punta en cualquiera medio ambiente. La tecnología es ciertamente un factor de elevada importancia en la guerra moderna, pero no es el determinante. Si así fuere, entonces Los Estados Unidos jamás habría sufrido una amarga derrota a manos del Talibán afgano y de la resistencia iraquí. Es el hombre y su tierra el factor verdaderamente determinante en la guerra anticolonial. ¿De qué sirve la tecnología si el soldado norteamericano es psíquica, moral y emocionalmente dependiente de la coca-cola fría, la cerveza helada, el aire acondicionado, el combo Mc Donald y la prostituta importada, todo ello trasladado hasta el propio frente de batalla?
9. Más allá del desierto, lo más probable es que la lucha antiimperialista en Libia también se libre en el frente urbano y suburbano, a imagen y semejanza de Irak en 2003 o de Argelia en los años 1954-62. Las políticas ultra-neoliberales al servicio de Washington y sus aliados ocasionaran tal degradación en las condiciones de vida y de trabajo del pueblo libio, así como dolorosas roturas en el tejido social, que la mayoría de la población libia afectada apoyara las acciones de la resistencia armada contra la corrupción del nuevo régimen, el saqueo del petróleo y del agua del país. La voracidad de las petroleras multinacionales no conoce de límites ni humanitarismo de ninguna índole. Ya en estos momentos una gran parte de los jóvenes del actual ejército rebelde y grandes sectores de obreros y trabajadores industriales y estudiantes advierten y proclaman a los cuatro vientos que no toleraran ninguna presencia militar extranjera en el país ni que los recursos petroleros y acuíferos caigan bajo control de europeos y estadounidenses en perjuicio de la soberanía libia. El mensaje anticipado significa que están dispuestos a combatir por tal causa.
10. Dada la complejidad del mosaico étnico, político y social de Libia, cabe la hipótesis que la resistencia libia podría verse obligada a pactar una alianza táctica antiimperialista que comprendería a Khadafistas, patriotas y nacionalistas no-khadafistas e islamitas-salafista de línea dura (“partidarios de la yihad islámica”).   Estos últimos recibirán combatientes venidos de todos los rincones del Magreb, Medio Oriente, Golfo Arabigo-Persico, Asia Central, Asia Pacifico y África Subsahariana y Oriental.   Dado que Egipto y Túnez son países fronterizos con Libia, muchos de sus naturales de ideas nasseristas, socialistas,   fundamentalistas, o islamitas moderados (próximos a la organización “Los Hermanos Musulmanes”) también participarian en la insurgencia. Por lo demás, la dinámica de la guerra de movimiento e intenso desgaste en el desierto, con participación protagónica de las tribus libias, produciría ineluctablemente la derrota de la ocupación extranjera.
11. El contexto geopolítico es importante. La resistencia nacional libia contra la ocupación extranjera difícilmente tendrá éxito si esta se aísla del entorno regional. Prosperara si esta se inscribe en el contexto de la llamada “primavera árabe”; si logra la solidaridad y el apoyo de la revolución que emerge en el Mundo Árabe y cuyo espíritu es popular, democrática, anticolonial e islamita moderada. La eventual consolidación del proyecto nacional palestino y saharaui fortalecerá la lucha libia.   De resultar Khadafi el gran conductor de la resistencia, ¿se adaptara el hombre   a los duros cambios políticos que se le exigirán? De no integrarse a la dinámica de los cambios del Mundo Árabe, será barrido por la historia y reemplazado por un nuevo líder antiimperialista representativo.
12. El Consejo Nacional de Transición (CNT), o sea el nuevo gobierno libio inventado por Washington, está integrado por figuras amamantadas por el régimen de khadafi durante 35 o más años. Ostentaron los más altos cargos y honores, se mancharon profusamente las manos de sangre y amasaron multimillonarias fortunas personales a costas del tesoro nacional y de las empresas estatales. Esa satrapía, hasta ayer “revolucionarios”, abandonaron el barco con sus familias al soplar nuevos vientos contra el régimen al cual sirvieron incondicionalmente durante toda la vida. Genuflexos, se han puesto a órdenes de los gobiernos e intereses corporativos estadounidenses, franceses, británicos   e italianos, suplicando una oportunidad para mostrar lealtad a sus nuevos amos.
13. El “ejercito rebelde”del CNT (Consejo Nacional de Transición), hasta hace poco una formación heteróclita de civiles indisciplinados y ávidos de venganza, está mayormente controlado por islamitas extremistas, muchos de ellos excombatientes de Al-QAEDA en Afganistán. Ocupan cargos militares importantes y están ansiosos de controlar en forma exclusiva el nuevo poder en Trípoli, a fin de instalar un Emirato Islámico radical. Sueños de opio pues Washington y la OTAN   lo impedirán con todos los medios a su alcance. Como ya lo hemos dicho, de fracasar en sus ambiciones de poder absoluto, estos islamitas de línea dura podrían abocarse a una “Yihad islámica” (guerra santa contra el dominio euro-estadounidense) en el desierto libio, en alianza táctica con los demás sectores antiimperialistas.
14. Aunque la hipótesis de un régimen integrista islámico salido de la insurgencia libia   pareciera apartada de toda realidad, los servicios de intoxicación psicológica de Washington y Bruselas estarían felices de pintar un escenario catastrofista mundial.   Sacarían los espantapájaros del armario y presentarían un mar mediterráneo amenazado por “los nuevos Talibanes de Trípoli”. Es decir, una amenaza mortal al Canal de Suez, al transito petrolero mundial, a la economía global, amenaza letal a la   existencia del Estado de Israel y… ¿porque no?.. “También una amenaza al planeta de los simios”. Cuan más ridícula sea la mentira de Estado,   mayores serán las probabilidades y el ímpetu para desatar una guerra de conquista con armas de exterminio en masa. Como siempre, la ONU se encargaría de legalizar y bendecir el proyecto genocida.
15. El segundo capítulo de la guerra de Libia (guerrilla en el desierto) hay que situarla en el contexto mundial.   Los EE.UU. y la Eurozona están al borde de la quiebra financiera; se avecina probablemente una devastadora depresión economica mundial y China misma se siente amenazada por los efectos de aquella. El fenómeno de los “indignados” que empezó en el mundo árabe ya contagio a Europa, Israel y se extiende a través de casi todas las   ciudades de los Estados Unidos. La “ocupación de Wall Street” se ha convertido en   símbolo de rebelión de la juventud y las organizaciones de masa, contra un sistema inicuo que privilegia al 1% de la población contra el 99% en situación de creciente pobreza. La ira popular contra el descomunal gasto destinado a las guerras de conquista, el grave retroceso de la economía estadounidense y la muy probable nueva crisis financiera mundial, hará muy difícil que la OTAN soporte una guerra desgastante en el desierto libio.
16.   Eminentes pensadores científico-sociales y economistas estadounidenses no descartan una explosión social seguida de una guerra civil en Estados Unidos, de no producirse una recuperación economica tangible para fines de 2012 y de persistir el colosal derroche de recursos destinados a financiar la llamada “guerra anti-terrorista con carácter permanente”. Es un hecho comprobado que las políticas guerreristas, la avaricia corporativa, la mega especulación y las fechorías de los “banksters” han empujando las clases medias al borde de la extinción. Un estallido social que desemboque en una guerra intestina significaría el derrumbe de la economía y el liderazgo político-militar estadounidense en el mundo. Llevaría la Alianza Atlántica (OTAN) a un estado de inoperancia y   aceleraría la tendencia a la desintegración economica y social de la Unión Europea. De verificarse en los hechos tal hipótesis, entonces no sería extraño el surgimiento de un nuevo orden mundial impulsado por las potencias del BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Suráfrica) e influidos por el triunfo de nuevos movimientos de liberación nacional y procesos de cambios sociales a nivel mundial. Cambiaria cualitativamente el mapa geopolítico mundial y, por ende, la relación de fuerzas globales. Por supuesto, impactaría en el resultado final de la insurgencia Libia, lo cual a su vez influiría sobre el curso de los acontecimientos en el Mediterráneo Oriental, el Mundo Árabe y África continental.
17.   Como hemos dicho, la posible insurgencia contra el invasor USA-OTAN se desarrollaría en el marco de una estrategia de “guerra de movimiento y desgaste, de largo aliento”. El nuevo ejército fantoche del CNT no tendrá la capacidad militar para frenar el avance de una guerrilla con apoyo tribal.   Se replicaría entonces un escenario de tipo Irak-Afganistán en el cual la intervención militar directa USA-OTAN incrementaría numéricamente sus fuerzas y los contingentes de mercenarios y gamberros procedentes de todo el mundo. Potenciaría el uso indiscriminado de drones dotados de misiles “hellfire”, bombas revienta-dunas,   ataques bio-químicos de amplio radio circular y tropas de asalto y exterminio en aéreas suburbanas, rurales y poblados en el desierto, producirán matanzas en masa y sufrimientos indecibles mas a inocentes que a insurgentes. La participación “imperceptible” de la inteligencia israelí no sería de descartar.   Aun así,   EE.UU.-OTAN perderán indefectiblemente la guerra en razón del rápido resquebrajamiento de sus economías, la descomposición social y la desmoralización de un ejército sobre-extendido (en distintas latitudes), lo cual divide y debilita anémicamente sus fuerzas.
18. Lejos de escarmentar por los descalabros sufridos en Afganistán, los EE.UU. se preparan para lanzar un ataque directo de gran envergadura contra Pakistan, so pretexto de neutralizar la supuesta red talibán Haqqanni, considerada ahora (luego de la ejecución de Bin Laden) como la “verdadera amenaza terrorista a la seguridad nacional de los EE.UU.” En toda verdad, el ataque responde a un plan secreto urdido por Obama y sus asesores con miras a ocupar la rica provincia petrolera de Beluchistán, fracturar/desmembrar el Estado pakistaní para hacer posible el sueño estadounidense de controlar las inmensas riquezas energéticas del mar Caspio a través del proyectado oleoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistan (desembocando en el puerto de Karachi). De paso, privar a China de su siempre aliado político Pakistan y evitar que Beijing   pueda tener acceso a los hidrocarburos del mar arriba mencionado. Busca la joya de la corona: apoderarse del arsenal nuclear del país indostano y entregarlo en las manos del Estado de Israel, quien a su vez lo utilizaría contra Irán y Siria, lo que consolidaría su posicionamiento hegemónico sobre el Mundo Árabe y el Golfo Pérsico, a la vez que incrementaría su peso especifico en el plano mundial.
19. Como que si no fuese suficiente, EE.UU. se prepara también para ocupar Yemen (punto geoestratégico de la península arábiga), invadir Somalia (sitio clave para el control del Cuerno de África) y emprender nuevas aventuras en el Africa Negra usando el poderío del ÁFRICA   (Comando de los Estados Unidos para el África).   La ecuación esta clara: entre mas frentes de guerras abran los EE.UU en el mundo, mayor será el riesgo de sufrir una nueva derrota militar en Libia. ¿Cuánto tiempo más soportara la escuálida economía de EE.UU el funesto costo de tales guerras? Le queda poco tiempo. Los últimos años del imperio estadounidense parecen estar aritméticamente contados.
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